Brujas es una preciosa ciudad que todo viajero debe visitar!
Se puede llegar desde Bruselas en tren (una hora de trayecto) o en coche. Aunque yo más bien recomendaría la opción del tren, las carreteras en Bélgica son buenas, pero suelen estar (o estaban años ha, bastante mal señalizadas). El tren no es barato, unos 25euros ida y vuelta, pero Bélgica, ya de por si, es un país caro.
A la llegada a Brujas (en la estación central) encontramos una escultura de bicicletas, ya que en esta bonita ciudad… hay más bicis que coches!
Desde aquí, nace una calle que desemboca en la Groote Mark, una plaza muy acogedora y centro neurálgico de la ciudad. La plaza destaca por su ambiente, por sus edificios y su torre gótica de los siglos XII-XV, la llamada Belfried Tower. La torre mide 83 metros de altura y se puede subir al campanario a través de unas empinadas escaleras de caracol.
Belfried Tower (Brujas)
Esta plaza, enlaza con otra más bonita si cabe todavía: la Plaza de Burg, donde encontramos edificios tan emblemáticos como el Ayuntamiento o la antigua escribanía (justo al lado):
Al traspasar la puerta de esta escribanía, empezamos a encontrar los preciosos canales de la ciudad. Brujas es conocida como la "Venecia del Norte".
A través de los canales, llegamos a Rozenhoedkaai (muelle de las coronas de rosas), que debe su nombre a la venta de coronas de rosas que se hacía durante la Edad Media. Desde este punto, tenemos una vista espectacular de los canales (o "Reien" como los llaman los locales) y de la torre Belfried. Sin duda, unos de los rincones más encantadores de esta pequeña ciudad.
Si por algo más es conocida Bélgica, es por su delicioso chocolate! Y en Brujas, encontramos muchísimas tiendas dónde poder degustarlo...
Poca cosa queda más por ver, tan sólo callejear y pasear tranquilamente por sus parques. Ciudad pintoresca donde las haya, y, valga la redundancia, lugar de nacimiento de uno de los grandes pintores flamencos más famosos del siglo XV: Jan Van Eyck.
















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